Agosto

“Vigila, ves amb compte. NO dudes nunca de lo que sientes, no mientas a la realidad de las sensaciones. Pero vigila, no eches el mantel sobre la mesa sin comprobar que hay aún platos”. Una gran frase de mi tía abuela que sabia es un rato y coherente es rato entero.

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Cuanto más contemplo las tormentas de verano, más me doy cuenta que los horizontes son visiones imposibles de repetir. ¿Y qué quiere decir esto? Pues que sólo está escrito lo ya pisado y queda por escribir el resto. El verano con sus tormentas inesperadas a horas intempestivas y en semanas de calor insufribles, aporta sensaciones inequívocas. Agosto, en concreto, es el mes más mentiroso y rebelde del año, nada es lo que parece, todo es susceptible de variar, ni hace tanto calor como se espera, ni tanto trabajo ni tantos planes, pero sí que es el mes donde ante tanta rebeldía diurna y nocturna puede conllevar sorpresas.
Un mes de planes “pensadamente” inesperados que desencadenan diversión en un minutero que corre más que nunca. No hay malos entendidos ni compromisos inquebrantables, no los hay, sólo hay “lo que tiene que ser”, como diría la gran tía una vez más.
No hay desayunos, hay apetito. Eso es, es el mes del apetito, no de las comidas estipuladas. El estómago marca el reloj biológico, y con él nuestros deseos. El apetito debería ser nuestras bielas de la bicicleta mental que nos desplaza por el bosque de las sensaciones. Agosto el mes del apetito por saciar.
Sin duda, el cielo no está tan limpio como en otras épocas, siempre aparecen nubes inesperadas que te hacen ver que no todo es diversión. Algunos dicen que todo acaba, jamás lo he pensado, nada importante acaba, sólo se transforma, pero siempre permanece. Versiones pueden haber muchas, pero uno es el que es, y sólo abre ventanas para sentir, lo que surge después ya es cosa del porvenir; mi palabra favorita sin ninguna duda. No hay nada serio, para qué, no lo quiero.
Todo lo hemos vivido, sólo que quizás no de la misma manera. Los amores de verano son momentos de compañía sin planes establecidos y con mentes despejadas. Dicen que septiembre resuelve lo que el resto del año no has sido capaz de solucionar, pero creo firmemente que es agosto el mes que todo lo puede hacer cambiar y sin ni siquiera pensar

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