¿Por qué me siento mal?

 Cabalá: respuestas ante el dolor

Porvenir

El dolor nos empuja hacia adelante. Si nos sentimos deprimidos, vacíos o confundidos todos los malos sentimientos aparecen para hacernos pensar acerca de su razón y propósito. En nuestro mundo, sólo vemos la capa exterior de la realidad. No vemos lo que está oculto detrás de la naturaleza, la sociedad, una persona o el cosmos, y no podemos controlar ninguna de ellas. Al igual que con un bordado, los vínculos y los hilos que atraviesan todas las partes de la imagen sólo pueden verse en el reverso. Del mismo modo, no vemos las conexiones entre los acontecimientos de nuestra realidad, sólo vemos que “algo sucedió repentinamente por alguna razón”.

¿Cómo puedo saber las consecuencias de mis actos? De repente, sufro un golpe y no entiendo por qué ocurrió o de dónde vino. “¿Qué hice mal?”, “¿qué hice yo para merecer esto?”, e incluso “¿cuál es el punto de todo esto?”.  Cualquier persona puede interpretar la razón de su propio dolor y los dolores de otros, sin embargo lo consideran necesario. Pero todos coinciden en que el dolor nos hace pensar en su finalidad y su causa, lo que desde el punto de vista de la Cabalá, es una y la misma.

La ciencia de la Cabalá explica que sólo hay una razón para todo el dolor, una razón para que nos preguntemos acerca de su significado. Después, podemos utilizar estas preguntas que nos planteamos desde el nivel de nuestra existencia terrenal, donde las causas están ocultas, a un nivel superior de existencia, donde se revela la razón del dolor. Esta ciencia nos da la oportunidad de descubrir que hay una fuente de vida: una Luz Superior, el Creador; y también nos indica cómo alcanzar la adhesión con esta fuente. Este tipo de preguntas sobre el origen del dolor, el propósito del sufrimiento, y el sentido de la vida llevan a una persona a la Cabalá.

Ya sabéis que podéis encontrar más información acerca de vuestro porvenir en el Gabinete Personal de Alessio.

2 comentarios sobre “¿Por qué me siento mal?

    1. El dolor nos hace preguntarnos sobre nuestros errores, pero también sobre nuestros intereses.
      Nunca pensamos en nuestra felicidad sin reconocer una parte de nuestra vida en la que hayamos sufrido . No es que el dolor esté justificado , sino que el dolor justifica nuestra carencias o ausencias . Somos lo que sentimos, para bien o para mal…

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