La dieta del sexo: complejos fuera, placer dentro

Confesiones de una amantis religiosa III

La dieta Kill Bill

Después de la fiestas de navidad, podríamos contabilizar cuántas mujeres nos hemos puesto a dieta. Si todas estas recientes sufridoras de la dieta nos preguntamos por qué lo hacemos, la mayoría contestaremos que por nosotras mismas, que nos vemos mejor delgadas.

Pues bien, yo afirmo que eso no es cierto. O al menos, no es del todo cierto. Claro que todas nos vemos mejor delgadas, pero esta visión está totalmente manipulada. ¿No os parece un poco sospechoso que mujeres de distintas edades, distintos grupos sociales, distintas preferencias estéticas, pertenecientes a distintas tribus urbanas y a distintas zonas geográficas…. todas coincidamos en sentirnos mejor delgadas? ¿Ninguna entre ellas, entre nosotras, encuentra bonita la barriga, los pechos grandes o el trasero redondo? ¡¿Ninguna?! Yo, no me lo creo. A mí me parece que la imagen que tenemos de nosotras mismas está manipulada, y de qué manera, por una publicidad y unos medios de comunicación que nos hacen creer que las delgadas son más felices. Y que la clave de esa felicidad es que gustan más. Se gustan más, y gustan más a los demás. A ellos. Al Hombre.

Echemos un vistazo crítico al entorno: ¿cuál es la última vez que visteis a una gorda en una serie de televisión ligándose a alguien? ¿Qué anuncio de perfume con chico incluido habéis visto estas fiestas donde la chica no sea un palillo? Cuando una serie o una película incluye a un gorda es para hacer gracia o dar pena. Ese es el rol de las chicas que no pasan por el tubo de la estética impuesta.

Y esa risa, o esa pena, se traducen en la calle. La tele como creadora de realidad. Las chicas gordas van por el mundo haciéndose las graciosas, convertidas en las eternas amigas de los chicos, o dándose pena a sí mismas. Y las que no lo hacen, que las hay, tienen que aguantar el rechazo de la sociedad borreguera. Desde el momento en que llamarte ‘gorda’ es un insulto, desde el momento que a las gordas se las describe como a ‘gorditas’ para no nombrar lo monstruoso, es que algo va mal.

Si el problema es ligar en el mundo hetero, olvidaos: siendo gorda se liga tanto como siendo delgada. Siempre y cuando la gordura no sea ni graciosilla ni lastimera. Una gordura sexual, orgullosa y reivindicada logra tanto sexo como cualquier delgadez. E incluso me atrevo a sospechar que logra mejor sexo, porque a una gorda orgullosa se le acercan tíos sin complejos, a los que les importa un comino lo que piense el entorno, y que follan con el deseo en la piel, con el morbo, no con las normas sociales en la mano. Y esos hombres, queridas mías, son mejores amantes que los chorlitos borregos que se acuestan con quien decide mamá.

Así que, la próxima vez que os enfadéis con la balanza, la próxima vez que os sintáis culpables por haber comido, o que os disguste miraros al espejo, la próxima vez que vuestro cuerpo sano y hermoso os haga infelices, recordad que esa infelicidad, además de injusta, es interesada. Las mujeres infelices somos más fáciles de llevar, de contentar, de controlar. Y gastamos más en productos inútiles.

Nos estamos dejando vencer en nuestro propio cuerpo, en lugar de salir ahí fuera, pegarles un corte de mangas a los siervos de las dietas y de las modas, y a amarnos a nosotras y a nuestras curvas tanto como nos merecemos. Perderemos a algunos ligues simplones por el camino pero, sinceramente, ¿quién necesita amantes simplones?

19 comentarios sobre “La dieta del sexo: complejos fuera, placer dentro

    1. Haciendo justicia. Sí señor. Nuestra colaborada Kill Bill hace un merecido homneaje al placer que desemboca procdente de la satisfación personal y la deshinibición. Mi experiencia, aunque la mantis considere que es mejor haberte acostado con 100 hombres que ser uno de ellos para entender al género másculino, es que a nosotros nos atrae en la intimidad del sexo las mujeres que son capaces de ofrecernos más… Una mujer que piense, recomendación de hoy; una mujer que se meta en la cama contigo y sólo piense en que si la notaremos más gorda, menos depilada, más pálida o menos firme, para cunado acabe la “follada” ni se habrá enterado…. y lo malo que si hay una segunda vez, valorará los resultados de si la hemos visto alguna variación en los parámetros citados anteriormente.
      Yo soy un apasionado de la generosidad carnal, de las formas planetarias de la ausencia de rigidez en favor de la plasticidad corporal . Y creo que el placer se resuelve con más gratitud en la opulencia física.
      Sexo con “gorditas” es de obligado cumplimiento.
      Sin ofender….

  1. Amén. Bajo mi dilatada experiencia, no uso dobles sentidos. He acostumbrado a tener sexo con mujeres de todos los tamaños y extensiones ( no me refiero a lo del pelo que ahora está de moda) y considero, atreviéndome a afirmar que la generosidad de la carne suele ir acompañada de una generosidad sexual. La exquisitez de las sensaciones de un cuerpo desacomplejado camina hacia un mundo nuevo de sensaciones. Ni que decir tiene que el placer que subyace en la intimidación de proporciones superiores a las de un “macho” eclosiona en un reto difícil de negarse. Cuando una mujer con curvas que se convierten en circunvalaciones se “abalanza” sobre ti, y busca tu sexo con la misma ansiedad que podría buscar un alimento , un manjar de dioses, amigo, o amiga, un mundo nuevo de sensaciones es lo que sí se abalanza sobre tu cuerpo. El miedo a fracaso incluso en la penetración por consecuencias de unas sugerentes carnes que preceden a alguno de los escondidos “objetivos” es una motivación aún mayor que la del ligoteo en un bar oscuro , y eso sí que es oscuro y no el resto… Noches de pasión sobre bases sufientemente sustanciosas como para proteger del encuentro bestial de dos energías incandescentes. Una mujer de carnes espaciosas suele ser una mujer más desinhibida, que aunque un amigo mio atribuye esa dedicación al sexo por parte de las “rellenitas” una consecuencia de que como no saben cuando tendrán esa nueva oportunidad….pues ale! Igual que los hombres!
    Yo he vivido la triste sensación de chocar huesos de la cadera a la hora de buscar una penetración, ese chirrío tan desagradable como “corta rollos” Así que amigas, los hombres en la intimidad no somos los mismos que en la colectividad, pero un hombre que esté satisfecho en la cama, es un hombre vuestro! Por otro lado en mis experiencias con mujeres orondas en las que el sexo vaginal se sucedía con el anal y con otras prácticas que un cuerpo de esas proporciones te ofrece , te otorga placeres que ninguna mujer de proporciones rectilíneas o incluso establecidas como correctas te logrará dar.
    Chicas animaros, el hombre es carnívoro….

      1. Anxon, buenos días. “Ni tanto, ni tan calvo”. Me parece extraordinario lo que escribes aunque no se ajuste, en mi opinión totalmente a la verdad. Cuando hablas de mujeres delgadas que te rozan los huesos, no sé si estás hablando de mujeres extremadamente delgadas pero finalmente creo que la deshinibición no tiene que ver con el grueso de la persona y que es simplemente cuestión de complementación. Además, comole he dicho a Kill Bill, la salud es muy importante tanto en la delgadez como en la obesidad.

      2. Aunque yo soy más de la filosofía de Antxon, tu apreciación sobre el tamaño de los huesos y su estrecha relación con el placer que pueden provocar .

  2. Estoy de acuerd contigo pero las directrices d la moda nos hacen querer estar delgadas. No he conocid ningun hombre q diga q una tia delgada esta buena , pero no he tenid ninguna amoga q me diga q estoy bien cuando engordo. Hay diferentes esteticas?no lo se pero lo mejor es eztar agusto con lo que cada una es y no pensar en agradar a nadie sino a una misma. Te kieres,te kieren

    1. Totalmente de acuerdo, Begoña. Te quieres, te quieres. E incluso añadiría: te quieres… ¿no te quieren? Pues que les den! ;))))

  3. Buenos días,
    Lamento discrepar con este artículo de opinón. Coincido en que la sociedad, la publicidad., etc. crea estereotipos y la moda tendencias, pero eso es una obviedad y ha ocurrido desde los tiempos de “maricastaña” Piensa en las mujeres de Rubens, pues porque en aquellos años, como bien sabes las mujeres “calzaban” esas dimensiones. Personalmente ya creo que la mujer ha avanzado, evolucionado y a diferencia de ti, creo que la mujer actual busca gustarse y gustar. Yo recuerdo a las madres de antaño que una vez tenían los hijos, ya no se cuidaban. Ahora ves unas madres de infarto, cuidadas, preocupadas por la salud, deportistas, etc. Ya no se apoltronan en el sofá o se dejan los rulos. Pero quiero decirte que lo más importante de todo, es que es una cuestión de salud. La gente lo hace porque se preocupa de su salud, su colesterol, su piel, su belleza, sentirse mejor. Hacer deporte alivia las depresiones, oxigena el cuerpo y te cuida de las futuras artrosis. Yo no critíco la obesidad pero sé los riesgos que eso conlleva, riesgos para el corazón, grasa en las venas, propensos a la diabetes, azucar en sangre; sedentarismo….así pues creo que el cuidarse y mimar a tu cuerpo es algo altamente recomendable y no me vale decir, me quiero mucho y me encanta ser obesa porque, sinceramente, no lo creo

    1. Hola Mª del Mar: mi artículo no habla de salud, habla de estética. No le veo la parte saludable al bótox, las lipos y la dieta Ducan. Se puede estar saludable delgada y gorda, pero curiosamente nadie apuesta por la salud oronda.
      En cuanto al tema de la maternidad, es una nueva dictadura a la que sin duda le dedicaremos un post. A tí te parece un avance, a mí no tanto, eso de tener que parir sin que se nos note, amamantar sin que se nos caigan los pechos y estar divina después de un largo día laboral y maternal en el que encima aguantar que el entorno te acuse de “no estar de infarto”. Infarto el que nos dará a algunas el día menos pensado. Somos la MILF, las Mothers I Like to Fuck, currantes, madríssimas y follables (ojo, no follantes: follables). Pues muchas gracias por la evolución. Yo sinceramente envidio a veces a las mujeres que podían llegar a un punto de su vida en que el gustar o disgustar se la traía floja…

    1. Veo que la sensualidad la marcan las caderas, y no lo canones que no entienden de la verdadera atracción. Los hombres – y mujeres- venimos de curvas, e iremos a curvas…

  4. Hola a tod@s, me temo Mª del Mar que yo también estoy en la línea de KB. La gran mayoría de esas mujeres que se cuidan (y digo ellas porque yo soy de las gorditas que me sigo peleando conmigo misma por no estar “estupenda”, según dicta la moda que nos rige en estos tiempos) lo hacen porque han interiorizado todo eso que nos machacan desde fuera y que vamos escuchando desde pequeñas. Tengo una sobrina de 11 años que está flaquita y ya está diciendo ante la comida que de esto o lo otro no lo quiere comer porque no quiere engordar…..podría matar a alguien cuando la escucho!!
    Estoy en la línea del último comentario de KB, se puede estar saludable teniendo kilos de más. Se puede tener el colesterol, el azúcar, el corazón y cualquier otra cosa que se te ocurra perfectamente y con una buena salud. Me parece igual de preocupante la salud mental y a esa se le está haciendo mucha pupa, porque ahora ya no sólo hay que estar delgada, además hay que estar prieta, a ser posible, y todo con una sonrisa…..peor por favor, no vayas a descuidar a tu familia y amigos y ser una buena profesional en aquello que hagas. En fin, nos han engañado como a chinas.
    Lo triste es que cada vez hay más hombre que caen en el engaño.
    Por supuesto que creo que hay que buscar estar san@, pero no sólo físicamente sino mentalmente también….que cada uno lo sea sea cual sea el grado de delgadez o gordura que tenga pero sobre todo respetando su cuerpo. Si soy una mujer de caderas muuyyy generosas, jamás tendré el culo pequeño.
    Viva el “te quieres, te quieren” (a ver si lo interiorizo de una vez…..jajajaja) y me ha encantado el comentario de Antxon, aunque creo que eso va más en la personalidad de cada mujer que sus kilos extra.

    1. Hace unos días en una conversación con una amiga experta en las lides sexuales me confirmaba una realidad, según su experiencia claro está. Los hombres nos gustan de puertas para fuera ofrecer una imagen de pareja. Una chica fina, con definición femenina pero que a la hora de disfrutar de la cama, y de volvernos locos de placer, encontramos el maná en cuerpos más generosos en materia. Siempre he creído en que la mente y el cuerpo van ligadas en todo momento. Nuestro cuerpo es la herramienta que tenemos para dos finalidades, mostrarnos y para disfrutarnos, y si me tengo quedar con uno de los dos objetivos me quedo con el segundo….

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