Orgulloso de ti

Uno de los relatos que nos ha llegado después de publicar la entrada sobre la admiración. Es un ejemplo para hablar de la importancia de que tu pareja te despierte ese interés a la hora de entender la vida. Disfrutadlo!

Calle de Barcelona

Como cada sábado por la mañana recorremos las calles de Gracia para ir a buscar a mi novia. Se llama Inés y llevamos 3 años juntos. Es alguien muy especial y no porque sea mi novia, pues todo el mundo que la conoce lo dice. Ella es peluquera, trabaja de lunes a viernes incansablemente sus 8 horas con horario partido, eso sin contar las dos horas de transporte que soporta cada día. Y todo ello para conseguir un poco más de dinero y así comprarle algún que otro juguete, dándole así algún capricho a su hijo Marco. Pero por si todo fuera poco, una vez a la semana acude a un piso de acogida donde trabaja como voluntaria desde hace diez años. Lo que hace Inés es trabajar de canguro para madres adolescentes y que así éstas puedan divertirse y despejarse al menos una mañana a la semana. Como dice ella, “tienen que sentirse de nuevo niñas antes que madres”. Al principio yo no lo entendía; no podíamos irnos de fin de semana, tampoco podíamos salir los viernes porque según sus palabras “hay que estar despejada para jugar con los niños”. Pues bien, lo comprendí perfectamente la mañana que fui a buscarla a ese lugar al que ella llama” mi rincón del mundo”. La felicidad con la que salía de esa casa, lo agradecida que estaba por compartir esos momentos con esos niños, y lo eternamente vital que se sentía por poder ser útil Y ayudar, eran claros ejemplos de la felicidad que experimentaba. Me siento muy orgulloso de que ella sea así. Me ha enseñado a valorar lo que es la vida, que no es otra cosa que compartir, dar y recibir, sentir y querer, y sobre todo, demostrar a los demás que siempre se puede hacer algo por el resto del mundo.

Ella piensa que el mundo no acaba donde terminan las yemas de los dedos, sino que es ahí donde empieza,y que el voluntariado no tiene que ver con donaciones económicas sino con los más importantes que tenemos en al vida: nuestro tiempo y nuestro cariño, pues con muy poco podemos hacer mucho.

Ésa es tu madre, Marco, la que se acerca con esa sonrisa, la que hace 10 años vivía en ese piso de acogida contigo, cuando naciste. Como dice ella,“hay que ayudar a quien un día te ayudó…”.

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