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Los Alpes frente a los Océanos

Cuando el amor dimite dentro de una relación, ¿qué hay que hacer?

Puerta

¿Y sí eres tú quien consideras que no hay nada, que ya no hay donde rascar, que ya no hay ilusión por esos mensajes, por ese café mañanero justo ante de que la luz entre por al ventana, o cuando te viene a buscar a la puerta de la oficina? Esa magia ya se ha ido, no la sientes. No te sientes. Y si encima esa lucha de entre dos tierras, dos lugares que no son ninguno, un sitio que no te corresponde un lugar donde no quieres estar. ¿Qué pasa entonces? Aquí nadie toma decisiones por ti, aquí las tomas tú. Y dices adiós, no perdona, dices ADIÓS, asumiendo todo, no perdona, asumiendo TODO.

Los hombres no solemos cerrar una puerta hasta que no haya una ventana abierta. Esto es una gran verdad. Somos cobardes por naturaleza, la soledad nos aterra, más incluso que el compromiso.

Pero ¿y si de verdad el paso hay que darlo, y si de verdad ya no crees en esa relación por muy sincera y buena que sea?

Creo que existen, a título general dos tipos de relaciones: las Alpinas y las Oceanográficas. Las primeras, las alpinas, son montañosas, con poderosas cumbres que te acercan al sol con una luz inmensa en los días claros, con vistas interminables y que cuando respiras puedes absorber todo el aire del mundo. Tu posición la consideras única, irrepetible y todos están por debajo de ti. No ves a nadie pero sabes que están ahí. Pero por el contrario desde ese mismo lugar privilegiado, si en esas cimas hay tormenta, la inestabilidad reina y tu posición se tambalea, el frío es insuperable casi mortal, tu seguridad desciende casi al final de los escarpados valles.

Por otro lado las oceanográficas pacíficas son esas que se definen como balsas del amor, con climas estables, no variables. Sin oleaje, en calma, cómodas sin corrientes, sólo alguna brisa que te hace viajar a un ritmo, aunque poco veloz pero constante. Pueden ser travesías largas y duraderas, pero sin marejadas que te empujen ni que te hagan saborear el mar y nuca compruebas así si esa agua es salada o dulce.

Cuando vives alguna de estos dos extremos, ambas con amor, con sexo con deseo y dedicación compruebas un perfil del amor. Algunas veces eres más alpina y otras más oceánica. ¿Tú qué prefieres?

Un comentario el “Los Alpes frente a los Océanos

  1. […] que destaca la película en relación a como los hombres y las mujeres nos tomamos el amor. En la película se narra la historia de amor a primera vista, con mariposas en el estómago, con ilusiones desorbitadas, con infinidad de emociones de dos […]

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